jueves, 22 de noviembre de 2012

DIFERENCIAS ENTRE DAÑO MORAL Y DAÑO PSÍQUICO


La definición de los conceptos daño moral y psíquico representa uno de los aspectos más difíciles y controvertidos de la Psicología Jurídica y no existe mucha literatura científica clarificando dichos términos. En los blog, medios de comunicación y en la propia Jurisprudencia, habitualmente se utilizan diferentes términos para referirse a una misma situación con connotaciones similares como: daño psíquico, daño moral, lesión psíquica, padecimiento psíquico,  y violencia psíquica. Como consecuencia de ello, la intervención del perito que utiliza esto términos, puede resultar confusa y controvertida. Por lo tanto es esencial que el perito psicólogo tenga claro que se está refiriendo al utilizar cada uno de éstos términos.

Si atendemos a las definiciones del daño moral, se entiende según la jurisprudencia como "el quebranto moral o anímico que una persona sufre por los actos dolosos, culposos o negligentes" (Sentencia de la Audiencia Provincial Almería núm. 400/1999 (Sección 2ª), de 12 noviembre, o bien: "el daño moral está constituido por los perjuicios que, sin afectar a las cosas materiales susceptibles de ser tasadas, se refieren al patrimonio espiritual, a los bienes inmateriales de la salud, el honor, la libertad y otros análogos" (Sentencia de 28 de febrero de 1999), y también se considera "como toda aquella detracción que sufre el perjudicado damnificado y que supone una inmisión perturbadora de su personalidad" (Sentencia del Tribunal Supremo núm. 139/2001 Sala 1ª, de 22 febrero).

Por lo tanto desde un punto jurídico el daño moral seria un quebranto anímico, sufrimiento emocional y/o perjuicio inmaterial. Se trata por lo tanto de un dolor psíquico que sin llegar a ser patológico, conlleva un cierto desequilibrio emocional/espiritual limitado en el tiempo. Dicho daño moral puede ser la consecuencia de un perjuicio, daño físico o acoso moral. Una característica esencial del daño moral es que es consciente, es decir el propio sujeto tiene conciencia de dicho malestar moral, no este el caso del daño psíquico que puede ser inconsciente.
El daño moral repercute en la capacidad del sujeto de gozar o limitan su satisfacción, pero no modifican su estructura de personalidad anterior al hecho traumático y suele desaparecer cuando ya no existe la causa de dicho malestar.

 Desde un punto de vista psicológico-legal el daño  psíquica es la: "alteración o deterioro de las funciones psíquicas de una persona como consecuencia de un accidente o traumatismo que puede ser objeto de un resarcimiento" (Lartigau Fábregas, T., 1999). Soy partidario del uso de lesión psíquica en lugar de daño psíquico, ya que la primera tiene la mayor connotación médica y denota estabilidad en la personalidad del individuo que lo sufre, es decir la lesión perdura en el tiempo. Para la valoración de dicho daño será necesario determinar la pérdida de la estructura o función psicológica por un lado y por otro sus consecuencias sobre el psiquismo de la víctima.

El lesión psíquica necesariamente lleva consigo la aparición de unos síntomas que traer como consecuencia una patológica de naturaleza psíquica o física clasificable por el DSM IV o el CIE 10.

En conclusión el daño moral se equipara con aquellas situaciones de sufrimiento, angustia o padecimiento referidas al ámbito espiritual, al honor, a la pérdida de disfrute de personas o situaciones, y es limitado en el tiempo. En cambio el daño psíquico es considerado como una afección con entidad propia, que provoca en el sujeto que la padece una alteración en sus funciones psíquicas objetivables (medibles, cuantificables y clasificables nosológicamente), de distinta naturaleza que las actividades precedentes al hecho traumático.

Francisco J. Arroyo Ortega
Perito jurídico y forense.

domingo, 18 de noviembre de 2012

LA IMPORTANCIA DE LA FUNCIÓN PATERNA EN LOS HIJOS


Según diferentes estudios científicos es muy conveniente la mayor presencia posible del padre en la vida del hijo, la influencia adulta para obstruir, dificultar o destruir las relaciones parento-filiales, debe entenderse como una forma de maltrato emocional, con grave riesgo para el menor, y una violación directa e intencionada de una de las obligaciones más fundamentales de un progenitor, la promoción y el estímulo de una relación positiva y armoniosa entre el hijo y su padre.

Pertinente para el caso que nos ocupa son las investigaciones sobre las consecuencias que para el hijo varón tiene en su vida la presencia continua de una madre maliciosa. Se relaciona con problemas de ajuste escolar y mermas cognitivas en los niños víctimas de la descalificación materna de la figura paterna.

Estudios realizados por diversas instituciones norteamericanas, públicas y privadas, concluyen que, frente a un niño que conserva el contacto y la relación con su padre, un niño crecido sin padre:

. es 5 veces más propenso a cometer suicidio.
. 32 veces más propenso a irse de casa.
. 20 veces más propenso a tener desordenes de conducta.
. 14 veces más propenso a cometer actos de precocidad y abuso sexual.
. 9 veces más propenso a abandonar los estudios.
. 10 veces más propenso a abusar de sustancias químicas y drogas.
. 9 veces más propenso a acabar en una institución estatal.
. 20 veces más propenso a acabar en prisión.

En resumen, el alejamiento del padre parece ir asociado, en los hijos, con una desestabilización emocional importante.


sábado, 10 de noviembre de 2012

Errores más frecuentes en los peritajes psicológicos en violencia de género


Nuestro interés es que esta comunicación sirva como punto de reflexión acerca de la necesidad de que los profesionales que intervienen en asuntos de violencia de género sean cada vez más conscientes de la complejidad que engloban estas cuestiones, y que ello de lugar a una mayor profesionalización de todos los agentes implicados


  • La utilización de pruebas psicológicas inadecuadas y/o irrelevantes para la evaluación del maltrato.
  • Utilización únicamente de entrevistas de corte clínico, rígidas y con preguntas cerradas y sugestivas.
  • No entrevistar y/o evaluar al maltratador, aunque lo verdadero importante es la evaluación de la víctima.
  • La ausencia de patología en el maltratador no implica ausencia de comportamiento violento.
  • No valorar ni constatar posibles repercusiones psico-sociales en la víctima.
  • No tener en cuenta los posibles síntomas simulados de la víctima.
  • Posibles errores de interpretación del evaluador por perjuicios.
  • Errores de atribución de la víctima en base a la propia tolerancia cultural de la víctima, ésta puede minimizar, negar y omitir, de manera involuntaria